En un mundo donde la automatización y la inteligencia artificial avanzan a pasos agigantados, surge la necesidad de reforzar el valor humano. Por eso, propuse la idea de Human Certified, una iniciativa que busca devolver el foco a la creatividad, la artesanía y al ingenio de las personas.

Durante años, hemos estado hablando de «transformación digital», pero ¿están las empresas preparadas para lo que viene después?, ¿cuentan con políticas y procesos que protejan el talento humano?, ¿sabrán reinvertir para futuro más humanista?

Para ilustrar el universo gráfico, me inspiré en los «Silkscreen Easter Eggs”: dibujos y mensajes ocultos que los ingenieros y diseñadores graban en las placas de los circuitos electrónicos. Pequeños guiños divertidos, saludos, o firmas que solo pueden ser descubiertos por aquellos que se adentran en sus entrañas. Recordatorios de que, tras la tecnología, siempre hay una chispa de humanidad, de humor y de creatividad.

Para el logo decidí utilizar una tipografía pixelada. Aunque pueda parecer contradictorio en un proyecto que pretende ser crítico con el avance de la tecnología (y la IA), esta elección es un tributo a los primeros días de la informática, cuando los ordenadores estaban lejos de la sofisticación actual. Una época en la que los transistores se soldaban a mano en los primeros prototipos, donde la tecnología era más rudimentaria y manual, y al mismo tiempo, más cercana y comprensible.

Pero hay un detalle aún más significativo. La palabra «Human», deliberadamente «mal diseñada», es un recordatorio de que, al igual que los errores humanos, lo imperfecto también es valioso. En un mundo obsesionado con la precisión y la perfección de las máquinas, la imperfección se convierte en un símbolo de nuestra identidad. Los errores no son solo fallos, sino momentos de aprendizaje, creatividad y originalidad que nos diferencian de los algoritmos.

Cada píxel es un bloque básico, casi artesanal, recordándonos que detrás de cada línea de código y cada máquina, hay seres humanos construyendo un futuro. HumanCertified celebra esa mezcla de creatividad, ingenio y artesanía. Un homenaje a lo imperfecto, lo manual, y lo creativo en un entorno cada vez más automático.

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Todas las generaciones tienen su revolución sexual. Virgen Magacín ha nacido para bregar por la nuestra. Un proyecto colaborativo que busca transgredir la censura en redes, naturalizar la narrativa del deseo e impulsar una sociedad queer. Virgen Magacín es una orgía de usuarios y artistas que compartimos nuestra sexualidad en 27 tomos: de la A a la Z.

La identidad visual debía ser explícita y lúdica, valiente y audaz, libre y sin pretensiones. A partir de una mezcla de símbolos evocamos las revistas eróticas de los 80, y las homenajeamos también en la dirección de arte: una selección de fotos sin criterio. En Virgen Magacín todo tiene cabida: desde obras de artistas gráficos, hasta memes de internet, «nudes» y «dickpics» enviados por los usuarios.

Tras la buena acogida del proyecto en redes y la gran cantidad del fotos y cartas que recibimos, Virgen Magacín creó una red social sin censura. Un espacio donde los lectores podían compartir sus experiencias sexuales, expresarse con libertad y conectar unos con otros.

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Una respuesta a la pérdida de identidad de Mallorca a causa de la masificación turística y la globalización. Una agrupación de restaurantes, comercios y mercados emblemáticos de la isla, para que ahora mas que nunca, apoyemos el comercio local y de calidad.